Volvamos ahora a Gary, el brillante cirujano alexitímico que tanto sufrimiento causara a su prometida Ellen haciendo gala de una ignorancia absoluta con respecto al mundo de los sentimientos. Como ocurre con la mayoría de los alexitímicos, Gary carecía de empatía y de intuición. Si ella le comentaba que se sentía abatida, Gary no acertaba a comprenderla, y si le dirigía palabras cariñosas, él cambiaba de tema. Gary no cesaba de formular críticas «útiles» sobre las cosas que hacia Ellen, sin percatarse de que tales críticas no la ayudaban en lo más mínimo sino que sólo la hacían sentirse atacada.
La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás. Los alexitimicos como Gary no tienen la menor idea de lo que sienten y por lo mismo también se encuentran completamente desorientados con respecto a los sentimientos de quienes les rodean. Son, por así decirlo, sordos a las emociones y carecen de la sensibilidad necesaria para percatarse de las notas y los acordes emocionales que transmiten las palabras y las acciones de sus semejantes. En este sentido, los tonos, los temblores de voz, los cambios de postura y los elocuentes silencios les pasan totalmente inadvertidos.
Confundidos, pues, acerca de sus propios sentimientos, los alexitímicos son igualmente incapaces de percibir los sentimientos ajenos. Y esta incapacidad no sólo supone una importante carencia en el ámbito de la inteligencia emocional sino que también implica un grave menoscabo de su humanidad, porque la raíz del afecto sobre el que se asienta toda relación dimana de la empatía, de la capacidad para sintonizar emocionalmente con los demás.
Esa capacidad, que nos permite saber lo que sienten los demás, afecta a un amplio espectro de actividades (desde las ventas hasta la dirección de empresas, pasando por la compasión, la política, las relaciones amorosas y la educación de nuestros hijos) y su ausencia, que resulta sumamente reveladora, podemos encontrarla en los psicópatas, los violadores y los pederastas.
No es frecuente que las personas formulen verbalmente sus emociones y éstas, en consecuencia, suelen expresarse a través de otros medios. La clave, pues, que nos permite acceder a las emociones de los demás radica en la capacidad para captar los mensajes no verbales (el tono de voz, los gestos, la expresión facial, etcétera). Es muy probable que la investigación más exhaustiva llevada a cabo sobre la facultad de interpretar los mensajes no verbales sea la efectuada por Robert Rosenthal, psicólogo de la Universidad de Harvard, y sus alumnos. Rosenthal elaboró un test para determinar el grado de empatía al que denominó PSNV (perfil de sensibilidad no verbal). Este test consiste en una serie de videos en los que una mujer joven expresa una amplia gama de sentimientos que van desde el odio hasta el amor maternal, pasando por los celos, el perdón, la gratitud y la seducción. El vídeo ha sido editado de modo que oculta sistemáticamente uno o varios canales de comunicación no verbal. Así, en algunas de las escenas no sólo se ha silenciado el mensaje verbal sino que también se ha ocultado toda clave —excepto la expresión facial— que pueda ofrecer pistas acerca del estado emocional; en otras secuencias, en cambio, sólo se muestran los movimientos corporales, recorriendo así, sucesivamente, los principales canales de comunicación no verbal. El objetivo, en cualquier caso, consiste en que las personas que miran los vídeos detecten las emociones implicadas recurriendo a pistas específicamente no verbales.
La investigación, llevada a cabo sobre unas siete mil personas de los Estados Unidos y de otros dieciocho países, puso de manifiesto las ventajas que conlleva la capacidad de leer los sentimientos ajenos a partir de mensajes no verbales (el ajuste emocional, la popularidad, la sociabilidad y también —no deberíamos sorprendernos por ello— la sensibilidad). Hay que decir que, en este sentido, las mujeres suelen superar a los hombres. Por otra parte. aquellas personas cuya destreza va perfeccionándose a lo largo de los cuarenta y cinco minutos que dura el test —un indicador de que se hallan especialmente dotadas para desarrollar la empatía— suelen mantener buenas relaciones con el sexo opuesto, una habilidad obviamente inestimable para la vida amorosa.
Esta prueba también demostró la relación puramente circunstancial existente entre la empatía y las calificaciones obtenidas en el SAT, el CI y otros tests de rendimiento académico. La independencia de la empatía con respecto a la inteligencia académica ha quedado sobradamente demostrada en una investigación realizada con una versión del PSNV adaptada para niños. Una encuesta realizada sobre 1.011 niños demostró que quienes eran mas capaces de leer los mensajes emocionales no verbales no sólo gozaban de mayor popularidad entre sus compañeros sino que también presentaban una mayor estabilidad emocional. Estos niños, por otra parte, también mostraban un mayor rendimiento académico —superior incluso a la media— pero, en cambio, su CI no era superior al de los menos dotados para descifrar los mensajes emocionales no verbales, un dato que parece sugerirnos que la empatía favorece el rendimiento escolar (o, tal vez, simplemente les haga más atractivos a los ojos de sus profesores).
A diferencia de la mente racional, que se comunica a través de las palabras, las emociones lo hacen de un modo no verbal. De hecho, cuando las palabras de una persona no coinciden con el mensaje que nos transmite su tono de voz, sus gestos u otros canales de comunicación no verbal, la realidad emocional no debe buscarse tanto en el contenido de las palabras como en la forma en que nos está transmitiendo el mensaje. Una regla general utilizada en las investigaciones sobre la comunicación afirma que más del 90% de los mensajes emocionales es de naturaleza no verbal (la inflexión de la voz, la brusquedad de un gesto, etcétera) y que este tipo de mensaje suele captarse de manera inconsciente, sin que el interlocutor repare, por cierto, en la naturaleza de lo que se está comunicando y se limite tan sólo a registrarlo y responder implícitamente. En la mayoría de los casos, las habilidades que nos permiten desempeñar adecuadamente esta tarea también se aprenden de forma tácita.
EL DESARROLLO DE LA EMPATIA
Cuando Hope, una niña de apenas nueve meses de edad, vio caer a otro niño, las lágrimas afloraron a sus ojos y se refugió en el regazo de su madre buscando consuelo como si fuera ella misma quien se hubiera caído. Michael, un niño de quince meses, le dio su osito de peluche a su apesadumbrado amigo Paul pero, al ver que éste no dejaba de llorar, le arropó con una manta. Estas pequeñas muestras de simpatía y cariño fueron registradas por madres que habían sido específicamente adiestradas para recoger in situ esta clase de manifestaciones empáticas. Los resultados de este estudio parecen sugerirnos que las raíces de la empatía se retrotraen a la más temprana infancia. Prácticamente desde el mismo momento del nacimiento, los bebés se muestran afectados cuando oyen el llanto de otro niño, una reacción que algunos han considerado como el primer antecedente de la empatía. La psicología evolutiva ha descubierto que los bebés son capaces de experimentar este tipo de angustia empática antes incluso de llegar a ser plenamente conscientes de su existencia separada. A los pocos meses del nacimiento, los bebés reaccionan ante cualquier perturbación de las personas cercanas como si fuera propia, y rompen a llorar cuando oyen el llanto de otro niño.
En una investigación llevada a cabo por Martin L. Hoffman, de la Universidad de Nueva York, un niño de un año llevó a su madre ante un amigo suyo que se encontraba llorando para que intentara consolarlo, a pesar de que la madre de éste último también se hallara en la misma habitación. Este tipo de confusión también puede encontrarse en aquellos niños de un año de edad que imitan la angustia de los demás, una forma, posiblemente, de poder llegar a comprender mejor los sentimientos ajenos. No es tampoco infrecuente que, si un niño se lastima los dedos, otro se lleve la mano a la boca para comprobar si también se ha hecho daño o que, al contemplar el llanto de su madre, se frote los ojos aunque él no esté llorando.
Esta imitación motriz, como se la denomina, constituye, en realidad, el auténtico significado técnico del término etopaha , tal como lo definió por vez primera el psicólogo norteamericano E.B. Titehener en la década de los veinte, una acepción ligeramente diferente del significado original del término griego empatheia, «sentir dentro», la expresión utilizada por los teóricos de la estética para referirse a la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona. Titchener sostenía que la empatía se deriva de una suerte de imitación física del sufrimiento ajeno con el fin de evocar idénticas sensaciones en uno mismo y es por ello por lo que se ocupó de buscar una palabra distinta a simpatía, ya que podemos sentir simpatía por la situación general en que se halla una persona sin necesidad, en cambio, de compartir sus sentimientos.
La imitación motriz de los niños desaparece alrededor de los dos años y medio de edad, a partir del momento mismo en que aprenden a diferenciar el dolor de los demás del suyo propio y, en consecuencia, se hallan más capacitados para consolarles. He aquí un episodio típico extraído del diario de una madre:
«El bebé de la vecina está llorando … y Jenny se acerca a darle una galleta. Entonces lo sigue y también empieza a quejarse. A continuación, trata de acariciarle el pelo, pero él la aparta. Finalmente, el bebé se tranquiliza pero Jenny sigue preocupada y continúa dándole juguetes y suaves palmaditas en la cabeza y los hombros»
En este punto de su desarrollo, los niños pequeños comienzan a manifestar ciertas diferencias en su capacidad de experimentar los trastornos emocionales ajenos. Así pues, mientras que algunos —como Jenny— se muestran agudamente conscientes de las emociones, otros, por el contrario, parecen ignorarlas por completo. Una serie de estudios llevados a cabo por Manan Radke Yarrow y Carolyn Zahn-Waxler en el National Institute of Mental Health demostró que buena parte de las diferencias existentes en el grado de empatía se hallan directamente relacionadas con la educación que los padres proporcionan a sus hijos. Según ha puesto de relieve esta investigación, los niños se muestran más empáticos cuando su educación incluye, por ejemplo, la toma de conciencia del daño que su conducta puede causar a otras personas (decirles, por ejemplo, «mira qué triste la has puesto», en lugar de «eso ha sido una travesura»). La investigación también ha puesto de manifiesto que el aprendizaje infantil de la empatía se halla mediatizado por la forma en que las otras personas reaccionan ante el sufrimiento ajeno. Así pues, la imitación permite que los niños desarrollen un amplio repertorio de respuestas empáticas, especialmente a la hora de brindar ayuda a alguien que lo necesite.
EL NIÑO BIEN SINTONIZADO
Sarah tenía veinticinco años cuando dio a luz a sus gemelos, Mark y Fred. Según afirmaba, Mark era muy parecido a ella mientras que Fred se parecía más a su padre. Esta percepción pudo haber sido el germen de una sutil pero palpable diferencia en el trato que dio a cada uno de sus hijos. A los tres meses de edad, Sarah trataba de captar la mirada de Fred y, cada vez que éste apartaba la vista, ella insistía en atrapar su atención, a lo que Fred respondía desviando nuevamente la mirada. Luego, cuando Sarah miraba hacia otro lado, Fred se volvía a mirarla y el ciclo de atracción-rechazo empezaba de nuevo, un ciclo que solía terminar despertando el llanto de Fred. En el caso de Mark, no obstante, Sarah jamás trató de imponerle el contacto visual y podía romperlo cuando quisiera sin que la madre le obligara a mantenerlo.
Este acto mínimo resulta, no obstante, sumamente decisivo ya que, al cabo de un año, Fred se mostraba ostensiblemente más temeroso y dependiente que Mark. Y una de las formas en que expresaba su temor era apartando el rostro, mirando hacia el suelo y evitando el contacto visual con los demás, tal y como había aprendido a hacer con su propia madre. Mark, por el contrario, miraba a la gente directamente a los ojos y, cuando quería romper el contacto visual, desviaba ligeramente su cabeza hacia arriba con una sonrisa de satisfacción.
Los gemelos y su madre fueron sometidos a una observación minuciosa cuando participaban en una investigación llevada a cabo por Daniel Stern, psiquiatra, por aquel entonces, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cornell. Stern, que está fascinado por los minúsculos y repetidos intercambios que tienen lugar entre padres e hijos, es de la opinión de que el aprendizaje fundamental de la vida emocional tiene lugar en estos momentos de intimidad. Y los más críticos de todos estos momentos tal vez sean aquéllos en los que el niño constata que sus emociones son captadas, aceptadas y correspondidas con empatía, un proceso que Stem denomina sintonización. En este sentido, Sarah se hallaba emocionalmente sintonizada con Mark pero completamente desintonizada de Fred. Según Stern, es muy posible que la continua exposición a momentos de armonía o de disarmonía entre padres e hijos determine —en mayor medida, posiblemente, que otros acontecimientos aparentemente más espectaculares de la infancia— las expectativas emocionales que tendrán, ya de adultos, en sus relaciones íntimas.
La sintonización constituye un proceso tácito que marca el ritmo de toda relación. Stern, que estudió este fenómeno con precisión microscópica grabando en vídeo horas enteras de la relación entre las madres y sus hijos, descubrió que, por medio de dicho proceso, la madre transmite al niño la sensación de que sabe cómo se siente. Cuando un bebé emite, por ejemplo, suaves chillidos, la madre confirma su alegría dándole una cariñosa palmadita, arrullándole o imitando sus sonidos. En otra ocasión, el bebé puede menear el sonajero y la madre agitar rápidamente la mano a modo de respuesta. Este tipo de interacciones en los que el mensaje de la madre se ajusta al nivel de excitación del niño tiene lugar, según Stern, a un ritmo aproximado de una vez por minuto, proporcionando así al niño la reconfortante sensación de hallarse emocionalmente conectado con su madre.
La sintonización es algo muy distinto a la mera imitación. «Si te limitas a imitar al bebé —me comentaba Stern— tal vez logres saber lo que hace pero jamás averiguarás qué es lo que siente. Para hacerle llegar que sabes cómo se siente debes tratar de reproducir sus sensaciones internas. Es entonces cuando el bebé se sentirá comprendido.» Hacer el amor tal vez sea el acto adulto más parecido a la estrecha sintonización que tiene lugar entre la madre y el hijo. Según Stern, la relación sexual «implica la capacidad de experimentar el estado subjetivo del otro: compartir su deseo, sintonizar con sus intenciones y gozar de un estado mutuo y simultáneo de excitación cambiante»; una experiencia, en suma, en la que los amantes responden con una sincronía que les proporciona una sensación tácita de profunda compenetración. Pero, si bien la relación sexual constituye, en el mejor de los casos, la máxima expresión de la empatía mutua, en el peor de ellos, sin embargo, manifiesta la ausencia de toda reciprocidad emocional.
EL COSTE DE LA FALTA DE SINTONÍA
Stern sostiene que, gracias a la repetición de estos momentos de sintonía emocional, el niño desarrolla la sensación de que los demás pueden y quieren compartir sus sentimientos. Esta sensación parece emerger alrededor de los ocho meses de edad —una época en la que el bebé comienza a comprender que se halla separado de los demás— y sigue modelándose en función del tipo de relaciones próximas que mantenga a lo largo de toda su vida.
Cuando los padres están desintonizados emocionalmente de sus hijos, esta situación puede llegar a ser especialmente abrumadora. En uno de sus experimentos, Stern utilizó a madres que, en lugar de establecer una comunicación armónica con sus hijos, reaccionaban deliberadamente por encima o por debajo de lo normal a sus demandas, algo a lo que los niños respondían siempre con una muestra inmediata de consternación o malestar.
El coste de la falta de sintonía emocional entre padres e hijos es extraordinario. Cuando los padres fracasan reiteradamente en mostrar empatía hacia una determinada gama de emociones de su hijo —ya sea la risa, el llanto o la necesidad de ser abrazado, por ejemplo— el niño dejará de expresar e incluso dejará de sentir ese tipo de emociones. Es muy posible que, de este modo, muchas emociones comiencen a desvanecerse del repertorio de sus relaciones íntimas, especialmente en el caso de que estos sentimientos fueran desalentados de forma más o menos explícita durante la infancia.
Por el mismo motivo, los niños pueden alimentar también una serie de emociones negativas, dependiendo de los estados de ánimo que hayan sido reforzados por sus padres. Los niños son tan capaces de «captar» los estados de ánimo que hasta los bebés de tres meses, hijos de madres depresivas, por ejemplo, reflejan el estado anímico de éstas mientras juegan con ellas, mostrando más sentimientos de enfado y tristeza que de curiosidad e interés espontáneo, en comparación con aquellos otros bebés cuyas madres no mostraban ningún síntoma depresivo.
Por ejemplo, una de las madres que participó en la investigación realizada por Stern apenas sí reaccionaba a las demandas de actividad de su bebé y éste, finalmente, aprendió a ser pasivo.
«Un niño que es tratado así —afirma Stern— aprende que, cuando está excitado, no puede conseguir que su madre se excite también, de modo que tal vez sería mejor que ni siquiera lo intente.»
Sin embargo. existe todavía cierta esperanza en lo que se ha dado en llamar relaciones «compensatorias», «las relaciones mantenidas a lo largo de toda la vida—con los amigos, los familiares o incluso dentro del campo de la psicoterapia— que remodelan de continuo la pauta de nuestras relaciones. De este modo, ¿cualquier posible desequilibrio puede corregirse después o se trata de un proceso que perdura a lo largo de toda la vida?
De hecho, varias teorías psicoanalíticas consideran que la relación terapéutica constituye un adecuado correctivo emocional que puede proporcionar una experiencia satisfactoria de sintonización. Algunos pensadores psicoanalíticos utilizan el término espejo para referirse a la técnica mediante la cual el psicoanalista devuelve al cliente —de modo muy similar a la madre que se halla en armonía emocional con su hijo— un reflejo que le permite alcanzar una comprensión de su propio estado interno. La sincronía emocional pasa inadvertida y queda fuera del conocimiento consciente, aunque el paciente puede sentirse reconfortado y con la profunda sensación de ser respetado y comprendido.
El coste emocional de la falta de sintonización en la infancia puede ser alto… y no sólo para el niño. Un estudio efectuado con convictos de delitos violentos puso de manifiesto que todos ellos habían padecido una situación infantil —que los diferenciaba también de otros delincuentes— muy parecida, que consistía en haber cambiado constantemente de familia adoptiva o haber crecido en orfanatos, es decir, haber experimentado una seria orfandad emocional o haber gozado de muy pocas oportunidades de experimentar la sintonía emocional. El descuido emocional ocasiona una torpe empatía pero el abuso emocional intenso y sostenido —es decir, el trato cruel, las amenazas, las humillaciones y las mezquindades— provoca un resultado paradójico. En tal caso, los niños que han experimentado estos abusos pueden llegar a mostrarse extraordinariamente atentos a las emociones de quienes les rodean, un estado de alerta postraumática ante los signos que impliquen algún tipo de amenaza. Esta preocupación obsesiva por los sentimientos ajenos es típica de aquellos niños que han padecido abusos psicológicos, niños que, al llegar a la edad adulta, mostrarán una volubilidad emocional que puede llegar a ser diagnosticada como «trastorno borderline de la personalidad». Muchas de estas personas están especialmente dotadas para percatarse de lo que sienten quienes les rodean y es bastante común comprobar que, durante la infancia, han sido objeto de algún tipo de abuso emocional.”
LA NEUROLOGÍA DE LA EMPATÍA
Como suele suceder en el campo de la neurología, los informes sobre casos extraños o poco frecuentes proporcionan claves muy importantes para asentar los fundamentos cerebrales de la empatía. Un informe de 1975, por ejemplo, revisaba varios casos de pacientes que habían sufrido lesiones en la región derecha del lóbulo frontal y que presentaban la curiosa deficiencia de ser incapaces de captar el mensaje emocional contenido en los tonos de voz, aunque sí que eran capaces de comprender perfectamente el significado de las palabras. Para ellos, no existía ninguna diferencia entre un «gracias» sarcástico, neutral o sincero. Otro informe publicado en 1979, por el contrario, hablaba de pacientes con lesiones en regiones distintas del hemisferio cerebral derecho que manifestaban otro tipo de deficiencias en la percepción de las emociones. En este caso se trataba de pacientes incapaces de expresar sus propias emociones a través del tono de voz o del gesto. Sabían lo que sentían pero eran simplemente incapaces de comunicarlo. Según apuntan los investigadores, estas regiones corticales del cerebro están estrechamente ligadas al funcionamiento del sistema límbico.
Estos estudios sirvieron de base para un artículo pionero escrito por Leslie Brothers, psiquiatra del Instituto Tecnológico de California, que versaba sobre la biología de la empatia. Su revisión de los diferentes hallazgos neurológicos y los estudios comparativos realizados sobre animales le llevó a sugerir que la amígdala y sus conexiones con el área visual del córtex constituyen el asiento cerebral de la empatía.
La mayor parte de la investigación neurológica llevada a cabo en este sentido ha sido realizada con animales, especialmente primates. El hecho de que los primates sean capaces de experimentar la empatía —o, como prefiere llamarla Brothers, la «comunicación emocional»— resulta evidente no sólo a partir de estudios más o menos anecdóticos sino también según investigaciones como la que reseñamos a continuación. En este experimento se adiestró a varios monos rhesus a emitir una respuesta anticipada de temor ante un determinado sonido sometiéndoles a una descarga eléctrica inmediatamente después de escucharlo. Los monos tenían que aprender a evitar la descarga empujando una palanca cada vez que oían el sonido. Luego se dispuso a los simios por parejas en jaulas separadas cuya única comunicación posible era a través de un circuito cerrado de televisión que sólo les permitía ver una imagen del rostro de su compañero. De este modo, cada vez que uno de los monos escuchaba el sonido que anticipaba la descarga, su cara reflejaba el miedo y, en el momento en que el otro mono veía ese semblante, evitaba la descarga empujando la palanca. Todo un acto de empatía… por no decir de altruismo.
Una vez que se comprobó que los primates son capaces de leer las emociones en el rostro de sus semejantes, los investigadores introdujeron largos y finos electrodos en sus cerebros para detectar el menor indicio de actividad de determinadas neuronas.
Los electrodos insertados en las neuronas del córtex visual y de la amígdala mostraban que, cuando un mono veía el rostro del otro, la información afectaba, en primer lugar, a las neuronas del córtex visual y posteriormente a las de la amígdala. Este es el camino normal que sigue la información emocionalmente más relevante. Pero el descubrimiento más sorprendente de esta investigación fue la identificación de determinadas neuronas del córtex visual que clínicamente parecen activarse en respuesta a expresiones faciales o gestos concretos, como una boca amenazadoramente abierta, una mueca de miedo o una inclinación de sumisión. Y estas neuronas son distintas a aquellas otras situadas en la misma zona que permiten el reconocimiento de los rostros familiares.
Esto podría significar que el cerebro es un instrumento diseñado para reaccionar ante expresiones emocionales concretas o. dicho de otro modo, que la empatía es un imponderable biológico.
Según Brothers, otra investigación en la que se sometió a observación a un grupo de monos en estado salvaje a los que se habían seccionado las conexiones existentes entre la amígdala y el córtex, demuestra el importante papel que desempeña la vía amigdalocortical en la percepción y respuesta ante las emociones.
Cuando fueron devueltos a su manada, estos monos seguían siendo capaces de desempeñar tareas ordinarias como alimentarse o subirse a los árboles pero habían perdido la capacidad de dar una respuesta emocional adecuada a los otros miembros de la manada.
La situación era tal que llegaban incluso a huir cuando otro mono se les acercaba amistosamente, y terminaban viviendo aislados y evitando todo contacto con el grupo.
Según Brothers, las zonas del córtex en las que se concentran las neuronas especializadas en la emoción están directamente ligadas a la amígdala. De este modo, el circuito amigdalocortical resulta fundamental para identificar las emociones y desempeña un papel crucial en la elaboración de una respuesta apropiada.
«El valor de este sistema para la supervivencia —afirma Brothers— resulta manifiesto en el caso de los primates. La percepción de que otro individuo se aproxima pone rápidamente en funcionamiento una pauta concreta de respuesta fisiológica, adecuado al propósito del otro, según sea propinar un mordisco, desparasitar o copular».
La investigación realizada por Robert Levenson, psicólogo de la Universidad de Berkeley, sugiere la existencia de un fundamento similar de la empatía en el caso de los seres humanos. El estudio de Levenson se realizó con parejas casadas que debían tratar de identificar qué era lo que estaba sintiendo su cónyuge en el transcurso de una acalorada discusión. El método era muy sencillo ya que, mientras los miembros de la pareja discutían alguna cuestión problemática que afectara al matrimonio —la educación de los hijos, los gastos, etcétera—, eran grabados en vídeo y sus respuestas fisiológicas eran también monitorizadas. Posteriormente, cada miembro de la pareja veía el vídeo y narraba lo que ella o él sentían en cada uno de los momentos de la interacción y luego volvía a mirar la filmación pero tratando, esta vez, de identificar los sentimientos del otro.
El mayor grado de empatía tenía lugar en aquellos matrimonios cuya respuesta fisiológica coincidía, es decir, en aquéllos en los que el aumento de sudoración de uno de los cónyuges iba acompañado del aumento de sudoración del otro y en los que el descenso de la frecuencia cardiaca del uno iba seguido del descenso de la frecuencia del otro. En suma, era como si el cuerpo de uno imitara, instante tras instante, las reacciones sutiles del otro miembro de la pareja. Pero, cuando estaban contemplando la grabación, no podría decirse que tuvieran una gran empatía para determinar lo que su pareja estaba sintiendo. Es como si sólo hubiera empatía entre ellos cuando sus reacciones fisiológicas se hallaban sincronizadas.
Esto nos sugiere que cuando el cerebro emocional imprime al cuerpo una reacción violenta —como la tensión de un enfado, por ejemplo— casi no es posible la empatía. La empatía exige la calma y la receptividad suficientes para que las señales sutiles manifestadas por los sentimientos de la otra persona puedan ser captadas y reproducidas por nuestro propio cerebro emocional.
LA EMPATÍA Y LA ÉTICA: LAS RAÍCES DEL ALTRUISMO
La frase «nunca preguntes por quién doblan las campanas porque están doblando por ti» es una de las más célebres de la literatura inglesa. Las palabras de John Donne se dirigen al núcleo del vínculo existente entre la empatía y el afecto, ya que el dolor ajeno es nuestro propio dolor. Sentir con otro es cuidar de él y. en este sentido, lo contrario de la empaña seria la antipatía. La actitud empática está inextricablemente ligada a los juicios morales porque éstos tienen que ver con víctimas potenciales. ¿Mentiremos para no herir los sentimientos de un amigo? ¿Visitaremos a un conocido enfermo o, por el contrario, aceptaremos una inesperada invitación a cenar? ¿Durante cuánto tiempo deberíamos seguir utilizando un sistema de reanimación para mantener con vida a una persona que, de otro modo, moriría?
Estos dilemas éticos han sido planteados por Martin Hoffman, un investigador de la empatía que sostiene que en ella se asientan las raíces de la moral. En opinión de Hoffman, «es la empatía hacia las posibles victimas, el hecho de compartir la angustia de quienes sufren, de quienes están en peligro o de quienes se hallan desvalidos, lo que nos impulsa a ayudarlas». Y, más allá de esta relación evidente entre empatía y altruismo en los encuentros interpersonales, Hoffman propone que la empatía —la capacidad de ponernos en el lugar del otro— es, en última instancia, el fundamento de la comunicación.
Según Hoffman, el desarrollo de la empatía comienza ya en la temprana infancia. Como hemos visto, una niña de un año de edad se alteró cuando vio a otro niño caerse y comenzar a llorar; su compenetración con él era tan íntima que inmediatamente se puso el pulgar en la boca y sumergió la cabeza en el regazo de su madre como si fuera ella misma quien se hubiera hecho daño.
Después del primer año, cuando los niños comienzan a tomar conciencia de que son una entidad separada de los demás, tratan de calmar de un modo más activo el desconsuelo de otro niño ofreciéndole, por ejemplo, su osito de peluche. A la edad de dos años, los niños comienzan a comprender que los sentimientos ajenos son diferentes a los propios y así se vuelven más sensibles a las pistas que les permiten conocer cuáles son realmente los sentimientos de los demás. Es en este momento, por ejemplo, cuando pueden reconocer que la mejor forma de ayudar a un niño que llora es dejarle llorar a solas, sin prestarle atención para no herir su orgullo.
En la última fase de la infancia aparece un nivel más avanzado de la empatía, y los niños pueden percibir el malestar más allá de la situación inmediata y comprender que determinadas situaciones personales o vitales pueden llegar a constituir una fuente de sufrimiento crónico. Es entonces cuando suelen comenzar a preocuparse por la suerte de todo un colectivo, como, por ejemplo, los pobres, los oprimidos o los marginados, una preocupación que en la adolescencia puede verse reforzada por convicciones morales centradas en el deseo de aliviar la injusticia y el infortunio ajeno.
Sea como fuere, lo cierto es que la empatía es una habilidad que subyace a muchas facetas del juicio y de la acción ética. Una de estas facetas es la «indignación empática» que John Stuart Mill describiera como «el sentimiento natural de venganza alimentado por la razón, la simpatía y el daño que nos causan los agravios de que otras personas son objeto» y que calificara como «el custodio de la justicia». Otro ejemplo en el que resulta evidente que la empatía puede sustentar la acción ética es el caso del testigo que se ve obligado a intervenir para defender a una posible víctima. Según ha demostrado la investigación, cuanta más empatía sienta el testigo por la víctima, más posibilidades habrá de que se comprometa en su favor. Existe cierta evidencia de que el grado de empatía experimentado por la gente condiciona sus juicios morales. Por ejemplo, estudios realizados en Alemania y Estados Unidos demuestran que cuanto más empática es la persona, más a favor se halla del principio moral que afirma que los recursos deben distribuirse en función de las necesidades.
UNA VIDA CARENTE DE EMPATÍA: LA MENTALIDAD DEL AGRESOR.
LA MORAL DEL SOCIOPATA
Eric Eckardt se vio involucrado en un miserable delito. Cuando era guardaespaldas de la patinadora Tonya Harding preparó un brutal atentado contra su eterna rival, Nancy Kerrigan, medalla de oro en las olimpiadas de invierno de 1994, a consecuencia del cual quedó seriamente maltrecha y tuvo que dejar su entrenamiento durante varios meses. Pero cuando Eckardt vio la imagen de la sollozante Kerrigan en televisión, tuvo un súbito arrepentimiento y entonces llamó a un amigo para contarle su secreto, iniciando así la secuencia de acontecimientos que terminó abocando a su detención. Tal es el poder de la empatía.
Pero, por desgracia, las personas que cometen los delitos más execrables suelen carecer de toda empatía. Los violadores, los pederastas y las personas que maltratan a sus familias comparten la misma carencia psicológica, son incapaces de experimentar la empatía, y esa incapacidad de percibir el sufrimiento de los demás les permite contarse las mentiras que les infunden el valor necesario para perpetrar sus delitos. En el caso de los violadores, estas mentiras tal vez adopten la forma de pensamientos como «a todas las mujeres les gustaría ser violadas» o «el hecho de que se resista sólo quiere decir que no le gusta poner las cosas fáciles».
En este mismo sentido, la persona que abusa sexualmente de un niño quizás se diga algo así como «yo no quiero hacerle daño, sólo estoy mostrándole mi afecto», o bien «ésta es simplemente otra forma de cariño». Por su parte, el padre que pega a sus hijos posiblemente piense «ésta es la mejor de las disciplinas». Todas estas justificaciones, expresadas por personas que han recibido tratamiento por las conductas que acabamos de reseñar, son las excusas que se repiten cuando violentan a sus victimas o se preparan para hacerlo.
La notable falta de empatía que presentan estas personas cuando agreden a sus víctimas suele formar parte de un ciclo emocional que termina precipitando su crueldad. Veamos, por ejemplo, la secuencia emocional típica que conduce a un delito como el abuso sexual de un niño. El ciclo se inicia cuando la persona comienza a sentirse alterada: inquieta, deprimida o aislada. Estos sentimientos pueden ser activados por la contemplación de una pareja feliz en la televisión, lo que le lleva a sentirse inmediatamente deprimido por su propia soledad. Es entonces cuando busca consuelo en su fantasía favorita, que suele ser la afectuosa amistad con un niño, una fantasía que paulatinamente va adquiriendo un cariz cada vez más sexual y suele terminar en la masturbación. Tal vez entonces el agresor experimente un alivio momentáneo pero la tregua es muy breve y la depresión y la sensación de soledad retornan con más virulencia que antes. Entonces es cuando el agresor comienza a pensar en la posibilidad de llevar a la práctica su fantasía repitiéndose justificaciones del tipo «si el niño no sufre ninguna violencia física, no le estoy haciendo ningún daño» o «si no quisiera hacer el amor conmigo tratara de evitarlo».
A estas alturas, el agresor ve al niño a través de la lente de sus perversas fantasías, sin la menor muestra de empatía por sus sentimientos. Esta indiferencia emocional es la que determina la escalada de los hechos subsiguientes, desde la elaboración del plan para encontrar a un niño solo, pasando por la minuciosa consideración de los pasos a seguir, hasta llegar a la ejecución del plan.
Y todo esto se realiza como si la víctima careciera de sentimientos; muy al contrario, el agresor no percibe sus verdaderos sentimientos (asco, miedo y rechazo) porque, en caso de hacerlo, podría llegar a arruinar sus planes y, en cambio, proyecta la actitud cooperante de la víctima.
La falta de empatía es precisamente uno de los focos principales en los que se centran los nuevos tratamientos diseñados para la rehabilitación de esta clase de delincuentes. En uno de los programas más prometedores los agresores deben leer los desgarradores relatos de este tipo de delitos contados desde la perspectiva de la víctima y contemplar videos en los que las víctimas narran desconsoladamente lo que experimentaron cuando sufrieron la agresión. Luego, el agresor tiene que escribir acerca de su propio delito pero poniéndose, esta vez, en el lugar de la víctima y, por último, debe representar el episodio en cuestión desempeñando ahora el papel de víctima.
En opinión de William Pithers, psicólogo de la prisión de Vermont que ha desarrollado esta terapia de cambio de perspectiva: «la empatía hacia la víctima transforma la percepción hasta el punto de impedir la negación del sufrimiento, incluso a nivel de las propias fantasías», fortaleciendo así la motivación de los hombres para combatir sus perversas urgencias sexuales. La proporción de agresores sexuales que, después de pasar por este programa en prisión, reincidían, era la mitad que la de quienes no se sometieron al programa. Si falta esta motivación empática, las otras fases del tratamiento no funcionarán adecuadamente.
Pero si son pocas las esperanzas de infundir una mínima sensación de empatía en los agresores sexuales de los niños, menos todavía lo son en el caso de otro tipo de criminales, como los psicópatas (a los que los recientes diagnósticos psiquiátricos denominan soci6patas). El psicópata no sólo es una persona aparentemente encantadora sino que también carece de todo remordimiento ante los actos más crueles y despiadados. La psicopatía, la incapacidad de experimentar empatía o cualquier tipo de compasión o, cuanto menos, remordimientos de conciencia, es una de las deficiencias emocionales más desconcertantes. La explicación de la frialdad del psicópata parece residir en su comleta incapacidad para establecer una conexión emocional profunda. Los criminales más despiadados, los asesinos sádicos múltiples que se deleitan con el sufrimiento de sus victimas antes de quitarles la vida, constituyen el epitome de la psicopatía. Los psicópatas también suelen ser mentirosos impenitentes dispuestos a manipular cínicamente las emociones de sus victimas y a decir lo que sea necesario con tal de conseguir sus objetivos. Consideremos el caso de Faro, un adolescente de diecisiete años, integrante de una banda de Los Angeles, que causó la muerte de una mujer y de su hijo en un atropello que él mismo describía con más orgullo que pesar. Mientras se hallaba conduciendo un coche junto a Leon Bing, quien estaba escribiendo un libro sobre las pandillas de los Crips y los Bloods de la ciudad de Los Angeles, Faro quiso hacer una demostración para Bing. Según relata éste, Faro «pareció enloquecer» cuando vio al «par de tipos» que conducían el automóvil que iba detrás del suyo. Esto es lo que dice Bing acerca del incidente:
«El conductor, al percatarse de que alguien estaba mirándole, echó entonces una mirada a nuestro coche y, cuando sus ojos tropezaron con los de Faro, se abrieron completamente durante un instante. Entonces rompió el contacto visual y bajó los ojos hacia un lado. No cabía duda de que su mirada reflejaba miedo.
Entonces Faro hizo una demostración a Bing de la fiera mirada que había lanzado a los ocupantes del otro coche:
Me miró directamente y toda su cara se transformó, como si algún truco fotográfico lo hubiera convertido en un aterrador fantasma que te aconseja que no aguantes la mirada desafiante de este chico, una mirada que dice que nada le preocupa, ni tu vida ni la suya.»
Es evidente que hay muchas explicaciones plausibles de una conducta tan compleja como ésta. Una de ellas podría ser que la capacidad de intimidar a los demás tiene cierto valor de supervivencia cuando uno debe vivir en entornos violentos en los que la delincuencia es algo habitual. En tales casos, el exceso de empatía podría ser contraproducente. Así pues, en ciertos aspectos de la vida, una oportuna falta de empatía puede ser una «virtud» (desde el «policía malo» de los interrogatorios hasta el soldado entrenado para matar). En este mismo sentido, las personas que han practicado torturas en estados totalitarios refieren cómo aprendían a disociarse de los sentimientos de sus victimas para poder llevar a cabo mejor su «trabajo».
Una de las formas más detestables de falta de empatía ha sido puesta de manifiesto accidentalmente por una investigación que reveló que los maridos que agreden físicamente o incluso llegan a amenazar con cuchillos o pistolas a sus esposas, se hallan aquejados de una grave anomalía psicológica, ya que, en contra de lo que pudiera suponerse, estos hombres no actúan cegados por un arrebato de ira sino en un estado frío y calculado. Y, lo que es más, esta anomalía era más patente a medida que su cólera aumentaba y la frecuencia de sus latidos cardiacos disminuía en lugar de aumentar (como suele ocurrir en los accesos de furia), lo cual significa que cuanto más beligerantes y agresivos se sienten, mayor es su tranquilidad fisiológica. Su violencia, pues, parece ser un acto de terror calculado, una forma de controlar a sus esposas sometiéndolas a un régimen de terror.
Los maridos que muestran una crueldad brutal constituyen un caso aparte entre los hombres que maltratan a sus esposas. Como norma general, también suelen mostrarse muy violentos fuera del matrimonio, suelen buscar pelea en los bares o están continuamente discutiendo con sus compañeros de trabajo y sus familiares. Así pues, aunque la mayor parte de los hombres que maltratan a sus esposas actúan de manera impulsiva —bien sea movidos por el enfado que les produce sentirse rechazados o celosos, o debido al miedo a ser abandonados— los agresores fríos y calculadores golpean a sus esposas sin ninguna razón aparente y. una vez que han empezado, no hay nada que éstas puedan hacer —ni siquiera el intento de abandonarles— para aplacar su violencia.
Algunos estudiosos de los psicópatas criminales sospechan que esta capacidad de manipular fríamente a los demás, esta total ausencia de empatía y de afecto, puede originarse en un defecto neurológico.* Existen dos pruebas que apuntan a la existencia de un posible fundamento fisiológico de las psicopatías más crueles, pruebas que sugieren la implicación de vías neurológicas ligadas al sistema límbico. En un determinado experimento se midieron las ondas cerebrales del sujeto mientras éste trataba de descifrar una serie de palabras entremezcladas, proyectadas a una velocidad aproximada de diez palabras por segundo. La mayor parte de las personas reaccionan de un modo diferente ante las palabras que conllevan una poderosa carga emocional, como matar, que ante las palabras neutras, como silla, por ejemplo. Dicho de otro modo, la mayoría de las personas son capaces de reconocer rápidamente las palabras cargadas emocionalmente y sus cerebros muestran patrones de onda característicamente diferentes en respuesta a las palabras cargadas emocionalmente y a las palabras neutras. Los psicópatas, por el contrario, adolecen de este tipo de reacción y sus cerebros no muestran ningún patrón distintivo que les permita discernir las palabras emocionalmente cargadas y tampoco responden más rápidamente a ellas, lo cual parece sugerir algún tipo de disfunción en el circuito que conecta la región cortical en donde se reconocen las palabras con el sistema límbico, el área del cerebro que asocia un determinado sentimiento a cada palabra.
En opinión de Robert Hare, el psicólogo de la Universidad de la Columbia Británica que ha llevado a cabo esta investigación, los psicópatas tienen una comprensión muy superficial del contenido emocional de las palabras, un reflejo de la falta de profundidad de su mundo afectivo. Según Hare, la indiferencia de los psicópatas se asienta en una pauta fisiológica ligada a ciertas irregularidades funcionales de la amígdala y de los circuitos neurológicos relacionados con ella. En este sentido, los psicópatas que reciben una descarga eléctrica no muestran los síntomas de miedo que son normales en las personas cuando sufren dolor. Es precisamente el hecho de que la expectativa del dolor no suscita en ellos ninguna reacción de ansiedad lo que, en opinión de Hare, justifica que los psicópatas no se preocupen por las posibles consecuencias de sus actos. Y su incapacidad de experimentar el miedo es la que da cuenta de su ausencia de toda empatía —o compasión— hacia el dolor y el miedo de sus victimas.
* Una breve nota de advertencia: si bien puede hablarse de la existencia de ciertas pautas biológicas que intervengan en algunos tipos de delito —como, por ejemplo, algún defecto neurológico que impida la empatía—, ello no nos permite inferir que todos los delincuentes sufran algún deterioro biológico o que exista un determinante biológico de la delincuencia. Este tema ha suscitado enormes controversias aunque, por el momento, sólo se ha logrado cierto consenso de que no existe ningún determinante biológico de que tampoco puede hablarse de «genes criminales»,. Así pues, aunque, con determinados casos pueda hablarse de un fundamento fisiológico de la falta de empatía, ello no supone, en modo alguno, que esa disfunción aboque inexorablemente al delito. La falta de empatía debe ser considerada como uno más de los factores psicológicos, económicos y sociales que pueden abocar a la delincuencia.
TEXTO:
Ajustar el tono emocional de una determinada interacción constituye, en cierto modo, un signo de
control profundo e intimo que condiciona el estado de ánimo de los demás…Esto es precisamente lo que queremos decir cuando afirmamos que «los tiene en la palma de la mano». La movilización emocional constituye la esencia misma de la capacidad de influir en los demás.
COMENTARIO:
Pienso que esto es lo estamos trabajando en la célula, se nos recalca mucho como influir o trabajar con las emociones nuestras y en las de los demas . Se nos forma en la manera de transmitir todo aquello que deseas hacer, como llegar o influir en el grupo, como cuando en el teatro hacen un drama y nos hacen llorar .
En esto consiste tomar las emociones de todo un grupo y arrancarles las emociones, y lo descubres cuando dices no me había sentido así, como mas ligero, como que algo diferente por que te has encontrado con tus emociones.
Texto:
La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás.
Comentario:
Como todo es un proceso, y como es tan importante el ser conscientes de lo que sentimos, de lo que experimentamos en cada momento. Muchas veces tengo aún respuestas automáticas ante situaciones que ya me han pasado y que vuelvo a repetir, que importante estar aquí y ahora para poder precisamente logra ser conscientes de uno mismo.
Texto:
Esto nos sugiere que cuando el cerebro emocional imprime al cuerpo una reacción violenta —como la tensión de un enfado, por ejemplo— casi no es posible la empatía. La empatía exige la calma y la receptividad suficientes para que las señales sutiles manifestadas por los sentimientos de la otra persona puedan ser captadas y reproducidas por nuestro propio cerebro emocional.
Comentario:
Veo esto como que con un correcto estado de calma me vuelvo buena receptora de las señales que envían los demás con sus cuerpos y puedo lograr mayor empatía. Esto se me dificulta en ocasiones porque me gana la prisa y la agenda y aunque no estoy enojada o angustiada, si estoy tensa y no cuido la empatía con quienes me rodean.
Me quedo impresionada con el impacto que tiene todo esto en nuestra vida.
Saludos.
Texto.
A diferencia de la mente racional, que se comunica a través de las palabras, las emociones lo hacen de un modo no verbal. De hecho, cuando las palabras de una persona no coinciden con el mensaje que nos transmite su tono de voz, sus gestos u otros canales de comunicación no verbal,
Comentario:
Mi cuerpo grita las emociones que esta sintiendo en cada momento, de tal modo que siempre se esta expresando aún cuando me esfuerce por ocultarlas ,porque puede ser un movimiento imperceptible para la mayoria de las personas pues se registra en el cerebro de manera inconsiente, pero todos tenemos la capacidad de interpretar los cuerpos de todos y eso se logra cuando cada persona se observa a sí mismo.
1,2,3 por mi y por todos mis amigos!!!
Dios los bendice.
La empatía exige la calma y la receptividad suficientes para que las señales sutiles manifestadas por los sentimientos de la otra persona puedan ser captadas y reproducidas por nuestro propio cerebro emocional.
COMENTARIO: Realmente este tema de la empatía me produjo una serie de sentimientos de impotencia y dolor, me di cuenta de como puedo causar daño a las personas , mas que todo a mis niños cuando no me pongo en su lugar, de pensar que es lo que sienten, debo de reflexionar antes de actuar y darme cuenta por su actuar que es lo que realmente sienten.
Del tema de los pedrastas fue el que mas me dolio, como pueden esxistir personas sin sentimientos que puedan dañar tanto a un niño y mas que todo a sus propios hijos de verdad este tema es fuerte para mi, aunque me parecio excelente el que traten a los delincuntes en las terapias y se pongan en el lugar de la victima para que por lo menos se den cuenta de lo que hicieron.
1. “La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás”.
COMENTARIO: El darme cuenta me ayuda ha agudizar mis sentidos, y asi interpretar mis emociónes con mayor facilidad aquí y ahora.
2.” A diferencia de la mente racional, que se comunica a través de las palabras, las emociones lo hacen de un modo no verbal. De hecho, cuando las palabras de una persona no coinciden con el mensaje que nos transmite su tono de voz, sus gestos u otros canales de comunicación no verbal, la realidad emocional no debe buscarse tanto en el contenido de las palabras como en la forma en que nos está transmitiendo el mensaje”.
COMENTARIO: Aqui quiero relacionar la importancia de la congruencia, de la conexión de mi palabra con lo que hago. Es sumamente importante que gurde un equilibrio.
Texto:
Estos dilemas éticos han sido planteados por Martin Hoffman, un investigador de la empatía que sostiene que en ella se asientan las raíces de la moral. En opinión de Hoffman, «es la empatía hacia las posibles Víctimas, el hecho de compartir la angustia de quienes sufren, de quienes están en peligro o de quienes se hallan desvalidos, lo que nos impulsa a ayudarlas». Y, más allá de esta relación evidente entre empatía y altruismo en los encuentros interpersonales, Hoffman propone que la empatía —la capacidad de ponernos en el lugar del otro— es, en última instancia, el fundamento de la comunicación.
Comentario:
Entiendo que la empatía tiene su fundamento en los niveles más básicos del mecanismo de nuestro cerebro, y que funciono en épocas antiguas de nuestra evolución como un mecanismo para que un grupo o manada permaneciera unido y pudiera protegerse.
El desarrollo de esta capacidad impulsada por conceptos de moral y reforzada por experiencias sociales ha generado otras capacidades como el altruismo o la defensa de grupos desprotegidos.
Hablando a nivel de nuestro estilo de vida como cristianos y miembros de una comunidad, la empatía es el núcleo de lo que llamamos levantar el escudo, y en la medida de que aprendamos a concientizarnos de nuestras emociones aprenderemos a empatar adecuadamente con las emociones de los demás, y no solo con las emociones, si no con la problemática que pudiera tener.
La crítica, los prejuicios, los chismes, son una clara muestra de la falta de sensibilidad y de empatía hacia las personas, y tratándose de hermanos en la fe, estas prácticas que van en contra de nuestra naturaleza misma de protegernos, también van en contra del mandamiento principal de amarnos como Cristo nos amo, mandamiento que Dios no solo dejo en nuestra mente como una orden, si no que lo dispuso en nuestra naturaleza misma en el mecanismo que conocemos como empatía.
El coste de la falta de sintonía emocional entre padres e hijos es extraordinario. Cuando los padres fracasan reiteradamente en mostrar empatía hacia una determinada gama de emociones de su hijo —ya sea la risa, el llanto o la necesidad de ser abrazado, por ejemplo— el niño dejará de expresar e incluso dejará de sentir ese tipo de emociones. Es muy posible que, de este modo, muchas emociones comiencen a desvanecerse del repertorio de sus relaciones íntimas, especialmente en el caso de que estos sentimientos fueran desalentados de forma más o menos explícita durante la infancia.
Comentario: Mi forma de ver la vida y el sentir de mis
emociones se ha basado en experiencias que he tomado de muy pocas personas que encaminaron mi vida hacia lo bueno. Mis padres por sus muchas ocupaciones no sabian todo el daño que nos causaban cuando no nos dan el alimento tan necesario, (ahora lo entiendo) de las emociones que hacen que pueda desarrollarlas y experimentarlas, pero tego la esperanza de que poco a poco y con constancia vaya apendiendo a sacar mis emociones en el momento en que las deba mostrar. Todo esta gran enseñanza de este libro es una bendicion y se
que Dios la esta ponendo en mi vida porque estoy muy necesitada de todo esto que es nuevo para mi.
Dios los bediga.
Texto: La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás.
Comentario. Creo que entre más conozca los caballos de mis emociones y las sepa manejar de manera adecuada, más destreza tendré en comprender los sentimientos de las personas con las que convivo o con las que me encuentro.
1,2,3, Por mí y por todos mis amigos……
La empatia es una destraza emocional importantisima, ya que esta nos ayuda a comprender y sintir las emociones que las personas a nuestro alrederor sienten, una vez que las conocemos podremos unirnos a ellas consolandolos o animandolos para continuar con sus vidas, es dicir sin la empatia no es posible construir relaciones sanas emocionalmente, la empatia en es una cualidad emocional que nos biene dada de forma biolagica, es decir tenemos en nuestro cerebro sistemas especialmente diceñado para ser empaticos.
Una cualidad importante en la empatia es la sincronia que es el emparejar nuestras emociones con las de las personas con las que interuactuamos, es importante mostrar sintonia y tambien es importante recibirla, esto refuerza nuestra estimo emocional, es decir saber que a las personas les importa lo que siento siempre reforzará mi sentimiento sobre mi mismo. La sintonia emocional no supone el replicar las emociones de los demos sino vivirlas con ellos.
Las personas que no tienen una buena empatia sea ya por razones biolagicas o de realidad de vida, estan practicamente impocibilitadas para mantener relacioenes interpersonales estables y emocionalmente saludables.
La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás.
COMENTARIO:
En la medida en que yo me dé cuenta de lo que siento, de observarme y saber lo que estoy sientiendo y expresarlo es como podré acercarme más a las personas y saber lo que sienten.
No es frecuente que las personas formulen verbalmente sus emociones y éstas, en consecuencia, suelen expresarse a través de otros medios. La clave, pues, que nos permite acceder a las emociones de los demás radica en la capacidad para captar los mensajes no verbales (el tono de voz, los gestos, la expresión facial, etcétera).
COMENTARIO:
La mayoría de las personas no decimos de una forma verbal nuestras emociones, sino que me doy cuenta de ellas al captar los mensajes no verbales (la expresión de su rostro, el tono de su voz, sus gestos). A trávés de darme cuenta de ello se abrirá el canal para acercarme hacia sus sentimientos, hacia lo que están sientiendo y poderme unir a ellos, es decir sentir empatía por ellos.
La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás.
Comentario: primero debo conocer mis emociones para luego comprender las emociones de los demás.
A diferencia de la mente racional, que se comunica a través de las palabras, las emociones lo hacen de un modo no verbal. De hecho, cuando las palabras de una persona no coinciden con el mensaje que nos transmite su tono de voz, sus gestos u otros canales de comunicación no verbal, la realidad emocional no debe buscarse tanto en el contenido de las palabras como en la forma en que nos está transmitiendo el mensaje.
Comentario: este texto es muy cierto, no sabia que las emociones se manifiestan de modo no verbal, por eso nos decían en V.A. que debo de ser coherente, si digo que estoy alegre y tengo cara de enojo, no van a creer lo que digo con palabras , sino lo que dice mi expresión facial.
El coste de la falta de sintonía emocional entre padres e hijos es extraordinario. Cuando los padres fracasan reiteradamente en mostrar empatía hacia una determinada gama de emociones de su hijo —ya sea la risa, el llanto o la necesidad de ser abrazado, por ejemplo— el niño dejará de expresar e incluso dejará de sentir ese tipo de emociones. Es muy posible que, de este modo, muchas emociones comiencen a desvanecerse del repertorio de sus relaciones íntimas, especialmente en el caso de que estos sentimientos fueran desalentados de forma más o menos explícita durante la infancia.
Comentario: Me doy cuenta de la importancia de expresar mis emociones a mis hijos, darles la atención, mostrar empatía en sus emociones, estaré más al pendiente de sus expresiones, sus palabras, sus gestos.
TEXTO: “La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás.”
COMENTARIO.
Todo gira alrededor de la conciencia de uno mismo, ya que en la medida en que nos conozcamos en lo particular dejando que las emociones afloren y las sepamos dirigir tendremos más apertura al conocimiento del las emociones de las otras personas con quien nos relacionamos y así de esa manera sentir lo de que esta pasando en la otra persona lo que viene siendo la empatía. En este sentido yo en lo personal estoy trabajando tanto en la mi conocencia como en la empatía, pues no basta con conocer las emociones de uno mismo y de los demás sino tambien de expresarlas.
TEXTO: “Una serie de estudios llevados a cabo por Manan Radke Yarrow y Carolyn Zahn-Waxler en el National Institute of Mental Health demostró que buena parte de las diferencias existentes en el grado de empatía se hallan directamente relacionadas con la educación que los padres proporcionan a sus hijos.”
COMENTARIO.
De acuerdo con el estudio antes mencionado lo que los padres debemos de hacer para que sea más fructifero el desarrollo de la empatía en nuestros hijos es ejercitarnos nosotros en la empatía, es con el ejemplo que ellos seguiran por que el ambiente así se los sugerirá. Claro que es una forma de esforzarnos nosotros tambien por tomar conciencia y transmitirles a nuestros hijos el daño que nuestra conducta ocaciona a los demás.
TEXTO: “«la empatía hacia la víctima transforma la percepción hasta el punto de impedir la negación del sufrimiento, incluso a nivel de las propias fantasías».”
COMENTARIO.
Es muy bueno que se trabaje en cuanto a la carencía de la empatía de los agresores de cualquier indole, pues se evitará dañar a otra persona porque penasaremos que nos haremos daño a nosotros mismos.
Inependientemente de lo anterior debemos de tabajar en la empatía desde la niñez para evitar que se llegue al grado de ser un agresor, para que sea algo preventivo y no correctivo.
Más aun ahora que ya vivimos en una sociedad sin escrupulos y falta de empatía, tendremos que trabajar tanto en adquirir la empatía desde los recien nacidos, como desde las personas que carecemos ó no hemos desarrollado la empatía.
*TEXTO:
La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto
más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás.
* MI COMENTARIO:
Entiendo que esto se refiere a que cuando vivo el aquí y el ahora, me doy cuenta de mis emociones, y entonces, soy capaz de interpretar lo que siento y la manera en como me afectan las cosas y situaciones que vivo. Es entonces cuando “ empiezo a existir “ y no solo se logra esto, sino que adquiero la capacidad de ver y experimentar lo que sucede a mi alrededor, incluyendo a las personas y lo que ellos mismos sienten y experimentan. Cuando baso mis juicios y razonamientos a partir de la conciencia de mi misa y esto me ayuda a entender a la otra persona es entonces cuando ejerzo la empatía.
Sería increíble que pudiera hacer esto una realidad continua en mi vida, el poder entender siempre a los demás, porque creo que una actitud así ante la vida es lo que Jesús hizo cuando veía el corazón de las personas y las amaba.
* TEXTO:
La clave, pues, que nos permite acceder a las emociones de los demás radica en la capacidad para captar los mensajes no verbales (el tono de voz, los gestos, la expresión facial, etcétera)
A diferencia de la mente racional, que se comunica a través de las palabras, las emociones lo hacen de un modo no verbal.
* MI COMETARIO:
Esta capacidad de poder “ leer las acitudes o el cuerpo de las personas “ ( me recuerda a mi couch ) es un arte que sólo se puede desarrollar viviendo el darme cuenta, observando minuciosamente todas las cosas de mi alrededor, pues la comunicación no verbal constituye una herramienta poderosa para conocer el verdadero yo y el verdadero sentir de las personas y así poder entablar mejor la empatía hacia los demás.
* TEXTO:
Una serie de estudios demostró que buena parte de las diferencias existentes en el grado de
empatía se hallan directamente relacionadas con la educación que los padres proporcionan a sus hijos. Según ha puesto de relieve esta investigación, los niños se muestran más empáticos cuando su educación incluye, por ejemplo, la toma de conciencia del daño que su conducta puede causar a otras personas (decirles, por ejemplo, «mira qué triste la has puesto», en lugar de «eso ha sido una travesura»). La investigación también ha puesto de manifiesto que el aprendizaje infantil de la empatía se halla mediatizado por la forma en que las otras personas reaccionan ante el sufrimiento ajeno. Así pues, la imitación permite.
* MI COMENTARIO:
Que relevante es esto para mi como madre de familia, pues es muy importante primero el darme cuenta de cómo el manejo de mis emociones puede repercutir sobre la vida de mis hijos, ya que durante la infancia y en el núcleo familiar es donde se forja su carácter y sus capacidad de enfrentar la vida. Creo que nunca es tarde para corregir el camino, y ahora se una buena educación, no sólo se basa en los conocimientos aprendidos en los colegios, sino también en las pautas y conductas ante la vida que como padres podemos enseñarles y compartirles a nuestros hijos, así como una educación basada en el respeto y el amor hacia ellos mismos y los demás.
texto. Cuando los padres fracasan reiteradamente en mostrar empatía hacia una determinada gama de emociones de su hijo —ya sea la risa, el llanto o la necesidad de ser abrazado, por ejemplo— el niño dejará de expresar e incluso dejará de sentir ese tipo de emociones, especialmente en el caso de que estos sentimientos fueran desalentados de forma más o menos explícita durante la infancia.
Comentario
Considero que este punto es muy importante ya que mis hijos caundo eran bebes muy seguido podían definir con sus emociones como me sentía yo, creo que este ir y venir se lo trasmitía mi hija la mayor ya que ella es muy parecida a mí.
texto. La empatía exige la calma y la receptividad suficientes para que las señales sutiles manifestadas por los sentimientos de la otra persona puedan ser captadas y reproducidas por nuestro propio cerebro emocional.
Comentario
La empatía requiere definitivamente estár aquí y ahora, pero también requiere mi compromiso de poder experiementar lo que la otra persona esta sintiendo y poderlo expresar yo con mis emociones.
texto. La falta de empatía debe ser considerada como uno más de los factores psicológicos, económicos y sociales que pueden abocar a la delincuencia.
Comentario
Entiendo que es muy importante estar desarrollando la empatía ya que de esa manera podré experimentar lo que la otra persona siente, pero sobre todo creo que debo trabajr en ello con mis hijos para que se pueda aprender a ser empatico.
“Una serie de estudios efectuados por Marfian Radke-Yarrow y Carolyn Zahn-Waxler en el National institute of Mental Health mostraron que una gran parte de la diferencia que los padres imponían a sus hijos. Descubrieron que los chicos eran mas empáticos cuando la disciplina incluía notorias llamadas de atención sobre la aflicción que su mala conducta provocaba en otra persona: “mira lo triste que la has puesto”, en lugar de “eso fué horrible”. También descubrieron que la empatía de los niños se modela al ver como reaccionan los demás cuando alguienb está afligido; al imitar lo que ven, los niños desarrollan un repertorio de respuestas empáticas, sobre todo ayudando a otras personas que están afligidas”.
Eso es un párrafo de varios que me llaman la atención pués el sentir empatía tiene mucho que ver en como se va moldeando la conducta de un niño desde pequeño; las “herramientas” las traemos (salvo algunos casos) pero tiene muchísimo que ver con el ambiente que les procuremos a nuestros niños y la manera en que les enseñemos a utilizar estas ´herramientas´.
Que responsabilidad de parte de los padres, el estar al pendiente de los hijos, cosa que ahorita se dá muy poco pues ahora los niños crecen solos.
Eso me aníma a seguir cerca de mis hijos y seguirme involurando con ellos par que el día de mañana sean personas de bién y sobre todo que sean felices.
Algunos de los fragmentos que me llamaron la atención son los siguientes:
“Una regla general utilizada en las investigaciones sobre la comunicación afirma que más del 90% de los mensajes emocionales es de naturaleza no verbal (la inflexión de la voz, la brusquedad de un gesto, etcétera) y que este tipo de mensaje suele captarse de manera inconsciente, sin que el interlocutor repare, por cierto, en la naturaleza de lo que se está comunicando y se limite tan sólo a registrarlo y responder implícitamente”. Es por eso que a veces transmito un mensaje contrario al que quiero transmitir, porque sin quererlo, mis gestos, mis modos dicen otra cosa distinta a las palabras y por eso a veces no me puedo comunicar bien con mis alumnos por ejemplo.
“Hacer el amor tal vez sea el acto adulto más parecido a la estrecha sintonización que tiene lugar entre la madre y el hijo. Según Stern, la relación sexual «implica la capacidad de experimentar el estado subjetivo del otro: compartir su deseo, sintonizar con sus intenciones y gozar de un estado mutuo y simultáneo de excitación cambiante […]” Ahora comprendo porqué amo tanto a Julio.
“El coste de la falta de sintonía emocional entre padres e hijos es extraordinario. Cuando los padres fracasan reiteradamente en mostrar empatía hacia una determinada gama de emociones de su hijo — ya sea la risa, el llanto o la necesidad de ser abrazado, por ejemplo— el niño dejará de expresar e incluso dejará de sentir ese tipo de emociones. Es muy posible que, de este modo, muchas emociones comiencen a desvanecerse del repertorio de sus relaciones íntimas, especialmente en el caso de que estos sentimientos fueran desalentados de forma más o menos explícita durante la infancia”. Por eso es necesaria una buena comunicación con mi hijo, debo enseñarme a observarlo para tener empatía con sus sentimientos y emociones y no sólo ignorar lo que no sea importante (berrinches) sino, darle importancia y relevancia a lo importante, como lo que está sintiendo como tristeza, angustia, etc.
“Una vida carente de empatía: La mentalidad del agresor. La moralidad del sociópata”. Me llama la atención esto porque las personas más malas, las que son capaces de asesinar sin miramientos, son las que tienen menos empatía. A veces no me tomo la molestia de pensar qué estará sintiendo el otro. Debo darme mi tiempo para comprender a los demás, no hasta el grado de la senciblería, pero sí al grado de dulcificar mis reacciones sabiendo que el otro está sufriendo.
Dios los bendice. ¡¡¡¡¡Ánimo Guerreros!!!!!! ¡¡¡¡¡¡GGGGGGGRRRRRRRR!!!!!!!!!
El coste de la falta de sintonía emocional entre padres e hijos es extraordinario. Cuando los padres fracasan reiteradamente en mostrar empatía hacia una determinada gama de emociones de su hijo —ya sea la risa, el llanto o la necesidad de ser abrazado, por ejemplo— el niño dejará de expresar e incluso dejará de sentir ese tipo de emociones. Es muy posible que, de este modo, muchas emociones comiencen a desvanecerse del repertorio de sus relaciones íntimas, especialmente en el caso de que estos sentimientos fueran desalentados de forma más o menos explícita durante la infancia.
Esto me hace comprender lo importantisimo que es, la manera en que educamos a nuestros hijos y la forma en que los tratamos y como nos relacionamos con ellos, son desgraciadamente el deposito de todas nuestras emociones, y estados de animo. Debemos ser muy cuidadosos de como lo alimentamos. Los estudios han demostrado como los delincuentes pueden no sentir temor ni remordimiento por no tener esa empatia o falta de sintonia.
Es mi deber como humano pero sobre todo como cristiano formar una familia feliz, que conozca todas las emociones pero que sepa que el amor siempre estara rigiendo nuestra relacion.
Hasta luego guerreros de historia.
” Prácticamente desde el mismo momento del nacimiento, los bebés se muestran afectados cuando oyen el llanto de otro niño, una reacción que algunos han considerado como el primer antecedente de la empatía. La psicología evolutiva ha descubierto que los bebés son capaces de experimentar este tipo de angustia empática antes incluso de llegar a ser plenamente conscientes de su existencia separada. A los pocos meses del nacimiento, los bebés reaccionan ante cualquier perturbación de las personas cercanas como si fuera propia, y rompen a llorar cuando oyen el llanto de otro niño”
Para mi esto es una marvilla el como un ser tan pequeño puede conectarse con sus emociones y lo hace a travez del llanto que es su primer forma de comunicación con los demas, con el mundo.
” Cuando un bebé emite, por ejemplo, suaves chillidos, la madre confirma su alegría dándole una cariñosa palmadita, arrullándole o imitando sus sonidos. En otra ocasión, el bebé puede menear el sonajero y la madre agitar rápidamente la mano a modo de respuesta. Este tipo de interacciones en los que el mensaje de la madre se ajusta al nivel de excitación del niño tiene lugar, según Stern, a un ritmo aproximado de una vez por minuto, proporcionando así al niño la reconfortante sensación de hallarse emocionalmente conectado con su madre”
Esto me recuerda mi niñez, en la manera en que me entendía con mi madre, y de como esta sintonización se daba en mi madre y yo.
“Pero, por desgracia, las personas que cometen los delitos más execrables suelen carecer de toda empatía. Los violadores, los pederastas y las personas que maltratan a sus familias comparten la misma carencia psicológica, son incapaces de experimentar la empatía, y esa incapacidad de percibir el sufrimiento de los demás les permite contarse las mentiras que les infunden el valor necesario para perpetrar sus delitos. En el caso de los violadores, estas mentiras tal vez adopten la forma de pensamientos como “a todas las mujeres les gustaría ser violadas” o “el hecho de que se resista sólo quiere decir que no le gusta poner las cosas fáciles.”
Hasta donde es capaz de llegar aquella persona que carece de empatía y donde termina su vida.
La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás.
Que importante es el darme cuenta no solo de lo que me rodea sino de lo que hay en mi interior.
mientras mas me doy cuenta de mis emociones podre comprender mejor a las demas personas.
PARRAFO”"”"No es frecuente que las personas formulen verbalmente sus emociones y éstas, en consecuencia, suelen expresarse a través de otros medios. La clave, pues, que nos permite acceder a las emociones de los demás radica en la capacidad para captar los mensajes no verbales (el tono de voz, los gestos, la expresión facial, etcétera). “”"”
COMENTARIO: Me he dado cuenta que mi posición del cuerpo o alguna gesticulación puedo expresar todo lo que siento.. y yo también me doy cuenta en otras personas. lo interesante que me parece y como aunque quiera ocultar al minimo detalle un enojo o una alegría a fin de cuentas lo doy a notar debido a que mi cuerpo y tambien mi espiritu gritaaa lo que siento, eso me agrada antes no tomaba en cuenta mi cuerpo mis pensamientos , lo que percibia con la mirada y con el olfato y ahora me doy cuenta hasta del minimo detalle que me pasa.
La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás. Los alexitimicos como Gary no tienen la menor idea de lo que sienten y por lo mismo también se encuentran completamente desorientados con respecto a los sentimientos de quienes les rodean. Son, por así decirlo, sordos a las emociones y carecen de la sensibilidad necesaria para percatarse de las notas y los acordes emocionales que transmiten las palabras y las acciones de sus semejantes. En este sentido, los tonos, los temblores de voz, los cambios de postura y los elocuentes silencios les pasan totalmente inadvertidos.
Ser conciente de mis emociones ya no me cuesta
tanto, pero siento que debo ir perfeccionando tener empatia primero conmigo mismo para poder comprender mas a mis semejantes en sus emociones y necesidades sobre todos a los que se sienten marginados de sus emociones y carencias de sensibilidad para darse cuenta de las actitudes, posturas, malos habitos y silencios que transmiten sin darse cuenta ellos mismos o que pasan desapercibidos unos de otros.
“La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás.
Confundidos, pues, acerca de sus propios sentimientos, los alexitímicos son igualmente incapaces de percibir los sentimientos ajenos. Y esta incapacidad no sólo supone una importante carencia en el ámbito de la inteligencia emocional sino que también implica un grave menoscabo de su humanidad, porque la raíz del afecto sobre el que se asienta toda relación dimana de la empatía, de la capacidad para sintonizar emocionalmente con los demás”
LDEL TEXTO OBTUVE; QUE LA EMPATIA DE LOS SENTIMIENTOS DE LAS DEMÁS PERSONAS MUESTRAN EN ASPECTOS DE VIOLENCIA, UN MENOR GRADO DE POSIBILIDADES DE CAUSAR DAÑO A ESTOS Y LA AUSENIA DE ESTA EMPATIA (FALTA DE IDENTIFICACION DE SENTIMIENTOS EN SI MISMO, NI EN LOS DEMÁS) PROVOCA UN MAYOR NIVEL DE INESTABILIDAD EMOCIONAL LO CUAL A FUTURO GENERA PERSONAS CON ALTO GRADO DE PELIGROSIDAD CONTRA SUS PROJIMOS SI NO CUENTAN CON LA EDUCACIÓN NI UN ELEVADO NIVEL MORAL, QUE LOS HAGA DETENERSE DE CASAR DAÑOS.
ME HE DADO CUENTA QUE ME DESENVUELVO MAS CUANDO CON LAS PERSONAS QUE ESTOY TIENEN SENTIMIENTOS SIMILARES A LOS MIOS Y TAMBIEN QUE SIENTO MAS DESPIERTO MI ALTRUISMO CON CIERTO TIPO DE PERSONAS QUE EN REALIDAD SE EZFUERZAN EN LA CALLE POR GANARSE ALGO DE DIENRO Y NO SOLO ESTAR PIDIENDO SIN UN MAYOR ESFUERZO U RAZÓN DE APOYAR A OTROS.
Cuando los padres están desintonizados emocionalmente de sus hijos, esta situación puede llegar a ser especialmente abrumadora. En uno de sus experimentos, Stern utilizó a madres que, en lugar de establecer una comunicación armónica con sus hijos, reaccionaban deliberadamente por encima o por debajo de lo normal a sus demandas, algo a lo que los niños respondían siempre con una muestra inmediata de consternación o malestar.
El coste de la falta de sintonía emocional entre padres e hijos es extraordinario. Cuando los padres fracasan reiteradamente en mostrar empatía hacia una determinada gama de emociones de su hijo —ya sea la risa, el llanto o la necesidad de ser abrazado, por ejemplo— el niño dejará de expresar e incluso dejará de sentir ese tipo de emociones. Es muy posible que, de este modo, muchas emociones comiencen a desvanecerse del repertorio de sus relaciones íntimas, especialmente en el caso de que estos sentimientos fueran desalentados de forma más o menos explícita durante la infancia.
Mi comentario:
Me hace reflexionar sobre la importancia de que los pequeños los eduquemos en mostrarse, en no reprimir lo que sienten, pensaba en mi sobrino Alex de 4 años hace tiempo lloraba por quedarse en la guarderia le pregunte que era lo que sentia y me dijo: que jamas regresaran por mi, le dije que eso jamas pasaria que no podria decirle la hora pero que regresariamos por el.Al siguiente dia que lo fui a dejar me dijo de una manera espontanea: estoy bien siento miedo pero se que volveras.
En ese momento pensaba en lo maravilloso que era hablar sobre lo que sentia y como mostraba sus sentimientos
La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás
Mi comentario es:
con esta lectura me e dado cuenta que cuando mas
sensible este a mis emociones persibo el estado de animo de los demas yo tengo trato con personas y hoy no habia leido el libro y fue un cliente siempre va con una sonrisa y hoy ,iba serio y le pregunte que trae y el me cotesto un periodico, me lo paga, me dio risa le digo no me refiero asu estado de animo y el tambien sonrie y me dice que ya paso es padre ir descubriendo los sentimientos de los demas y poder regalarles una sonrisa, ya que esa expresion facial, es un regalo de la alegria que Dios nos da.
Me encanto esta parte ,,bueno me acorde muy bien de estos puntos a pesar que le di 2 buel
Tal es el poder de la empatía.
Pero, por desgracia, las personas que cometen los delitos más execrables suelen carecer de toda empatía. Los violadores, los pederastas y las personas que maltratan a sus familias comparten la misma carencia psicológica, son incapaces de experimentar la empatía, y esa incapacidad de percibir el sufrimiento de los demás les permite contarse las mentiras que les infunden el valor necesario para perpetrar sus delitos. En el caso de los violadores, estas mentiras tal vez adopten la forma de pensamientos como «a todas las mujeres les gustaría ser violadas» o «el hecho de que se resista sólo quiere decir que no le gusta poner las cosas fáciles».
En este mismo sentido, la persona que abusa sexualmente de un niño quizás se diga algo así como «yo no quiero hacerle daño, sólo estoy mostrándole mi afecto», o bien «ésta es simplemente otra forma de cariño». Por su parte, el padre que pega a sus hijos posiblemente piense «ésta es la mejor de las disciplinas». Todas estas justificaciones, expresadas por personas que han recibido tratamiento por las conductas que acabamos de reseñar, son las excusas que se repiten cuando violentan a sus victimas o se preparan para hacerlo.
Y todo esto se realiza como si la víctima careciera de sentimientos; muy al contrario, el agresor no percibe sus verdaderos sentimientos (asco, miedo y rechazo) porque, en caso de hacerlo, podría llegar a arruinar sus planes y, en cambio, proyecta la actitud cooperante de la víctima.
En opinión de William Pithers, psicólogo de la prisión de Vermont que ha desarrollado esta terapia de cambio de perspectiva: «la empatía hacia la víctima transforma la percepción hasta el punto de impedir la negación del sufrimiento, incluso a nivel de las propias fantasías», fortaleciendo así la motivación de los hombres para combatir sus perversas urgencias sexuales. La proporción de agresores sexuales que, después de pasar por este programa en prisión, reincidían, era la mitad que la de quienes no se sometieron al programa. Si falta esta motivación empática, las otras fases del tratamiento no funcionarán adecuadamente.
Creo que es bien importante saber estos cuadros psicológicos y saber como atenderlos en menor grado que un especialista pero sobre todo que sucede en los momentos cuando los sentimientos se ocultan
Hola hola les mando mi tarea sigo encantada de este libro cada vez me adentro mas y se que me va a ayudar mucho asi creo que compartiendo cada uno nuestras experiencias vamos a crecer mas.
La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás
. Y esta incapacidad no sólo supone una importante carencia en el ámbito de la inteligencia emocional sino que también implica un grave menoscabo de su humanidad, porque la raíz del afecto sobre el que se asienta toda relación dimana de la empatía, de la capacidad para sintonizar emocionalmente con los demás.
No es frecuente que las personas formulen verbalmente sus emociones y éstas, en consecuencia, suelen expresarse a través de otros medios. La clave, pues, que nos permite acceder a las emociones de los demás radica en la capacidad para captar los mensajes no verbales (el tono de voz, los gestos, la expresión facial, etcétera).
La actitud empática está inextricablemente ligada a los juicios morales porque éstos tienen que ver con víctimas potenciales
En opinión de Hoffman, «es la empatía hacia las posibles victimas, el hecho de compartir la angustia de quienes sufren, de quienes están en peligro o de quienes se hallan desvalidos, lo que nos impulsa a ayudarlas».
que la empatía es una habilidad que subyace a muchas facetas del juicio y de la acción ética. Una de estas facetas es la «indignación empática» que John Stuart Mill describiera como «el sentimiento natural de venganza alimentado por la razón, la simpatía y el daño que nos causan los agravios de que otras personas son objeto» y que calificara como «el custodio de la justicia»
Como una situación genera automáticamente reacciones de acuerdo al contexto que manejamos
Como la apatía con hace ver en lo demás un reflejo de lo que realmente sentimos o no sentimos nada.
Mi comentario sobre la parte No. 7 Las Raíces de la Empatía.
Si aprendo a tener conciencia de mis emociones, tendré facilidad para la comprensión de los sentimientos de las personas que me rodean, y así sintonizar emocionalmente con los demás. Y captar los mensajes verbales, como el tono de voz, los gestos, la expresión facial.
Y así tener una mayor estabilidad emocional, según las pruebas en el SAT.
Las personas alexitimicos no tienen la menor idea de lo que siente, y por lo mismo se encuentran desorientados con respecto a los sentimientos de quienes los rodean.
Me llamo mucho la atención, que las raíces de la empatía se retotraen a la mas temprana infancia, el grado de empatía se hallan directamente relacionadas con la educación que los padres proporcionan a sus hijos. Y la sintonización constituye un proceso tecito que marca el ritmo de toda relación.
Cuando el niño expresa sus emociones, y no es correspondido por sus padres, el niño tiene a dejar de expresarse e incluso dejara de sentir ese tipo de emociones.
Los niños pueden alimentar también una serie de emociones negativas dependiendo de los estados de ánimo que hayan sido reforzadas por sus padres. La orfandad emocional o haber gozado de muy pocas oportunidades de experimentar la sintonía emocional.
Aquellos niños que han padecido abusos psicológicos, diagnosticada como trastorno boderline de la personalidad. Y es una obsesión en estas personas están especialmente dotadas para percatarse de los que sienten quienes les rodean ante los signos que impliquen algún tipo de amenaza.
La empatía y el afecto ya que el dolor ajeno es nuestro propio dolor, Sentir con otro es cuidar de el y en este sentido, lo contrario de la empana seria la antipatía
La Vida carente de empatía: es algo que yo no comprendía, cuando una persona agredía a un niño sexualmente, o un asesino, no alcanzaba a entender, porque hacen eso. Y en muchos de los casos sin remordimiento. Y es que el agresor no percibe sus verdaderos sentimientos
Algunos estudiosos de los psicópatas criminales sospechan que esta capacidad de manipular fríamente a los demás, esta total ausencia de empatía y de afecto, puede originarse en un defecto neurológico.* Existen dos pruebas que apuntan a la existencia de un posible fundamento fisiológico de las psicopatías más crueles, pruebas que sugieren la implicación de vías neurológicas ligadas al sistema límbico. En un determinado experimento se midieron las ondas cerebrales del sujeto mientras éste trataba de descifrar una serie de palabras entremezcladas, proyectadas a una velocidad aproximada de diez palabras por segundo. La mayor parte de las personas reaccionan de un modo diferente ante las palabras que conllevan una poderosa carga emocional, como matar, que ante las palabras neutras, como silla, por ejemplo. Dicho de otro modo, la mayoría de las personas son capaces de reconocer rápidamente las palabras cargadas emocionalmente y sus cerebros muestran patrones de onda característicamente diferentes en respuesta a las palabras cargadas emocionalmente y a las palabras neutras. Los psicópatas, por el contrario, adolecen de este tipo de reacción y sus cerebros no muestran ningún patrón distintivo que les permita discernir las palabras emocionalmente cargadas y tampoco responden más rápidamente a ellas, lo cual parece sugerir algún tipo de disfunción en el circuito que conecta la región cortical en donde se reconocen las palabras con el sistema límbico, el área del cerebro que asocia un determinado sentimiento a cada palabra.
En opinión de Robert Hare, el psicólogo de la Universidad de la Columbia Británica que ha llevado a cabo esta investigación, los psicópatas tienen una comprensión muy superficial del contenido emocional de las palabras, un reflejo de la falta de profundidad de su mundo afectivo. Según Hare, la indiferencia de los psicópatas se asienta en una pauta fisiológica ligada a ciertas irregularidades funcionales de la amígdala y de los circuitos neurológicos relacionados con ella. En este sentido, los psicópatas que reciben una descarga eléctrica no muestran los síntomas de miedo que son normales en las personas cuando sufren dolor. Es precisamente el hecho de que la expectativa del dolor no suscita en ellos ninguna reacción de ansiedad lo que, en opinión de Hare, justifica que los psicópatas no se preocupen por las posibles consecuencias de sus actos. Y su incapacidad de experimentar el miedo es la que da cuenta de su ausencia de toda empatía —o compasión— hacia el dolor y el miedo de sus victimas.
Aqui yo entiendo que la empati y los nervios son los que llevan a actuar manipulando a los demas sin importar sus sentimientos y que esto puede ser una enfermadad que nos lleva a no sentir dolor emocional.
Cuando Hope, una niña de apenas nueve meses de edad, vio caer a otro niño, las lágrimas afloraron a sus ojos y se refugió en el regazo de su madre buscando consuelo como si fuera ella misma quien se hubiera caído. Michael, un niño de quince meses, le dio su osito de peluche a su apesadumbrado amigo Paul pero, al ver que éste no dejaba de llorar, le arropó con una manta. Estas pequeñas muestras de simpatía y cariño fueron registradas por madres que habían sido específicamente adiestradas para recoger in situ esta clase de manifestaciones empáticas. Los resultados de este estudio parecen sugerirnos que las raíces de la empatía se retrotraen a la más temprana infancia. Prácticamente desde el mismo momento del nacimiento, los bebés se muestran afectados cuando oyen el llanto de otro niño, una reacción que algunos han considerado como el primer antecedente de la empatía.
MI COMENTARIO ES:
ESTO ES ALGO MARAVILLOSO, COMO LOS NIÑOS PEQUEÑITOS SE DAN CUENTA DE TODO LO QUE SUCEDE Y SIENTEN DESDE ESE MOMENTO EMPATIA POR LOS DEMAS CHIQUITOS.
QUISIERA OBSERVAR A LOS NIÑOS PARA PODER DARME CUENTA DE TODO LO QUE SON CAPACES DE PERCIBIR Y DARME LA OPORTUNIDAD DE HACERLO YO TAMBIEN
“La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás”.
MI COMENTARIO ES:
EN MI ESTA EL QUE YO PUEDA DARME CUENTA DE LAS EMOCIONES Y SENTIMINETOS DE LAS DEMAS PERSONAS YA QUE SI YO ESTOY ABIERTO A MIS EMOCIONES Y LAS DEJO FLUIR, MI CAPACIDAD PARA COMPRENDER LOS SENTIMIENTOS DE LOS DEMAS SERA MAYOR.
“No es frecuente que las personas formulen verbalmente sus emociones y éstas, en consecuencia, suelen expresarse a través de otros medios. La clave, pues, que nos permite acceder a las emociones de los demás radica en la capacidad para captar los mensajes no verbales (el tono de voz, los gestos, la expresión facial, etcétera).”
MI COMENTARIOS ES:
PARA INTUIR LOS SENTIMIENTOS DE LA DEMAS GENTE DEBO DE INTERPRETAR LOS CANALES NO VERBALES COMO LA VOZ ADEMANES LAS EXPRESIONES FACIALES Y ASI PODER INTERPRETAR LOSMENSAJES DE LOS SENTIMIENTOS.